Había pasado ya un año desde que había comprado el piso.
Subir todos aquellos días en el ascensor no había sido una prueba fácil, todavía sentía una pequeña angustia cada vez que tenia que usarlo.
El pequeño banquito rojo se había convertido en un pequeño aliado para el. Se sentaba en el, cerraba los ojos y se imaginaba en cualquier otra parte hasta que las puertas se abrían y así se le hacia mas llevadero el viaje.
Había alguien esperando al ascensor. Nunca le apetecía subir en ascensor con nadie y aquella noche no era una excepción.
Abrió la puerta despacio. Se hizo el remolón, haciendo tiempo para ver si llegaba el ascensor y la persona que estaba esperando subía en el.
No le importaba tener que esperar, lo prefería a tener que hablar del tiempo o de cualquier otra cosa peor con un desconocido. No podría sentarse en su banquito ni soñar que estaba en cualquier otra parte si no subía solo.
El ascensor no llegaba y no pudo entretenerse mas, así es que subió las escaleras que lo separaban de la puerta del ascensor. Estaba incluso dispuesto a decir que subía andando, cuando la mujer que esperaba se volvió y le saludo.
- buenas noches.
- buenas noches-respondió.
-no se que le pasa al ascensor, tarda mucho en bajar.
-seguro que lo han dejado abierto.
La mujer parecia agradable, de lejos le había parecido mas joven de lo que se apreciaba al verla de cerca.
Seria un poco mas joven que el, pero no mucho.
Por su atuendo parecia venir de la piscina o de la playa.
Por el escote del se le veian los tirantes del bikini atado al cuello. El veraniego viestido , aunque largo casi hasta los pies no dejaba mucho a la imaginación.
Había sido un día de mucho calor y el tambien hubiera deseado haber hecho una escapada a la playa, pero hasta el viernes no podria .
Intento poner freno a su imaginación.La mujer le resultaba muy atractiva .
Penso que si tal vez era porque hacia mucho tiempo que……sonrio.
Las palabras de ella le sacaron de sus pensamientos.
-¿a que piso vas tu?
-yo voy al sexto.
-yo voy al décimo. Al último.
-mira parece que ya baja.
-si, eso parece.
La mujer le dio la espalda sacando algo de su bolso y llevándoselo a la boca. Un caramelo, pensó. La vio como escondía el envoltorio en su mano. Que falta de educación, podía haberme ofrecido uno.
El ascensor había llegado.
La dejo pasar. Era un caballero. Aunque pensó en la típica frase.
-¿Por qué los hombres dejan pasar a las mujeres delante?
El era un caballero pero no era de piedra, así es que le miro el culo.
Instantáneamente noto como su sexo cobraba vida y se alegro. ¿Cuánto tiempo podía tardar un ascensor en subir al sexto piso?
Nunca lo había pensado.
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