sábado, diciembre 02, 2006

sueños en la playa de la casa de cristal


SUEÑOS EN LA PLAYA DE LA CASA DE CRISTAL

Me sentía muy cansada.

Con mis ultimas fuerzas lo único que pude hacer fue acurrucarme entre las plumas del pájaro azul que me servia de transporte y dejarme llevar.

Aquel pájaro azul que un día fue negro y al que yo me había encargado de volver azul, mi color favorito.

El sabía donde quería ir yo. A cualquier sitio fantástico donde pudiera descansar de la vida.

Acurrucada sobre sus plumas de terciopelo volaríamos despacio y sin sobresaltos al lugar donde el eligiese.

Sabia que contando hasta 10 llegaríamos a nuestro destino, fuera el que fuera.

….ya hemos llegado….

Lo único que me apetecía de verdad era descansar…bañarme en un mar calido y suave que me abrazara y borrara cualquier cosa que tuviera pegada a la piel.

Allí estaba la casita de cristal. Protegida por altos árboles y vegetación no la hubiera visto jamás. Delante de ella se extendía una pequeña playa, el mar tranquilo, la brisa suave.

La playa me llamaba. Yo solo quería descansar, dormir….

Deje atrás la casita de cristal y a mi bello pájaro azul.

Al calor de la arena y del sol del atardecer que se reflejaba en el agua y que hacia que en vez de azul pareciese de cobre….cerré los ojos.

…………..déjame repasar tus accidentes…………..

…………..detenerme a palpar cada medida………..

…………...humedecer tus ojos y tus fuentes……….

…………...y penetrar al fondo de tu vida…………..

Alguien estaba cantando aquella canción de Pablo Milanes……..

No quería despertar, así es que no abrí los ojos solo era mi imaginación. El sol bastante calido todavía y la arena hacían que permaneciera acurrucada y perezosamente soñolienta.

Cuando sus labios me tocaron, me deje llevar.

Era como estar viviendo aquella canción.

Sus labios escribieron en mi cuerpo cada una de las palabras, cada una de las estrofas, la canción completa.

….. y por fin, me quede dormida profundamente. El calor que me protegía ya no era el calor de la arena ni del sol, era el cuerpo de el.

Me dormí pensando en despertar para que pudiera volver a cantar su canción sobre mi piel.

Déjame despertarte con un beso
en la verde mañana que te espera
déjame celebrar la primavera
en el hermoso largo de tu cuerpo.

Déjame recorrer ese universo
que conozco sin límites y fronteras
déjame descansar sobre tu pecho
que calienta mi piel como una hoguera.

Déjame repasar tus accidentes
detenerme a palpar cada medida
humedecer tus ojos y tus fuentes
y penetrar al fondo de tu vida.

Déjame demostrar que diez noviembres
purifican el alma y el deseo
que al abrazarte aún mi cuerpo tiemble
y relajado en paz me duerma luego.

Déjame al despertar tener la dicha
de hablar y compartir nuestros anhelos
y en la mañana verde que termina
volver a repetirte que te quiero.

Pablo Milanes

1 comentario:

maliZiakiss.com dijo...

umm parece bonita esa canción, me la bajaré del emule,ya que no tengo quien me la cante...claro que pensandolo bien prefiero que me la cante Milanés, a ese siempre estaría dispuesta a escucharle a otros pues como que depende...

Precioso lo que escribiste la hija del chamán.

Blondie